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martes, 27 de septiembre de 2011

http://www.youtube.com/watch?v=BmfXZhUch-8

Una niña bromista, el Virrey Ezpeleta y hasta Simón Bolívar se aparecen en las casas de La Candelaria, y no esperan a que sea Noche de brujas.

Un sonido, una luz, un frío atravesando el pecho y las gotas de llovizna hacen parte de las misteriosas calles de La Candelaria, esas que tanto agrada al turista.

Según dicen, el espacio del ocioso y del estudiante se convierte en el imperio del espanto luego de que el bar despide a su último cliente y la universidad a su alumno más aplicado o ebrio.

La inmovilidad de una casa es el escenario en el que moradores y vigilantes o se aterran o se acostumbran a vivir con sus descarnados y algunos hasta logran un par de billetes con tanto fenómeno paranormal.

Stella Monsalve lo sabe pues ella es la guía turística de ultratumba, la que se encarga de mostrar los lugares que transitan las almas que no se alcanzaron a subir a la barca de Caronte.

El fantasma de la casaca verde

En la calle décima con carrera tercera se ubica la fundación Gilberto Alzate Avendaño.

De día es un centro cultural, que cuenta con exposiciones, talleres, una amplia biblioteca y es visitada por todo tipo de personas, pero de noche la historia es diferente, pero cuando el sol se oculta pasan cosas extrañas y se escuchan ruidos.

Al parecer un que espíritu ronda sus pasillos, sube y baja las escaleras, cierra puertas y se pasea por los sitios oscuros es el culpable. Este es el fantasma de la casaca verde, de quien se dice puede ser la manifestación del mismísimo virrey Ezpeleta, que habitó esta casa centurias atrás y que pudo dejar un entierro.

La historia cuenta que esta vivienda en el siglo XVIII fue propiedad del virrey, que organizaba allí sus mejores ágapes, pero que por su traslado a otra casa más abajo dejó la anterior en abandono.

Así se quedó durante muchos años, hasta que Rufino Cuervo la tomó en arriendo para montar allí una cervecería.

Al poco tiempo de poner en marcha su fábrica, se comenzó a dar cuenta de los extraños sucesos que allí tenían lugar, pues durante varias noches escuchó el crujir de las escaleras provocado por alguien que subía y al final de su recorrido golpeaba siempre la misma pared.

El señor Cuervo, como narra Stella Monsalve, se aseguró de que no se trataba de ladrones, por lo que concluyó que tal vez podría ser el aviso de algo más.

Después de algunas idas y venidas, de investigaciones y conclusiones, contrató a alguien especializado en detectar metales, rompió la pared que tanto tocaba el fantasma y del lugar manaron monedas de oro.

Hoy existen manifestaciones extrañas que los empleados del lugar aún atestiguan.

Espíritus de bar

El restaurante y bar Candelaria Piano es uno de los mejores lugares para tomarse un trago y comer algo en La Candelaria, pero tiene otro encanto no tan evidente aunque muy apreciado para quienes gustan de lo extraño, pues allí de vez en cuando hay algún fenómeno paranormal.

Arturo Vesga, su propietario, es un entusiasta de los temas de lo oculto, por lo que cree que allí existe una especie de puerta dimensional que permite a los espectros pasar del más allá al más acá.

La casa en la que funciona su negocio tiene más de cien años y es de su familia por tradición, por lo que este hombre está acostumbrado a los relatos de sus inusuales eventos.

Arturo recuerda que alguna vez, tocando el piano, sintió que alguien lo observaba y al voltearse a indagar, se encontró que un pequeñísimo hombre de unos 80 centímetros lo miraba desde una esquina y luego desapareció.

Aunque lo tomó por sorpresa, ya estaba habituado a que la licuadora se prendiera sin razón aparente, a que con el lugar vacío se escucharan clientes en las mesas y los pasos de personas que no existen recorrieran su negocio.

Alguna vez un hombre que invitó Arturo a Candelaria Piano, y que al parecer sabía de estos temas, le dijo que allí habitaba el fantasma de una niña juguetona que le gustaba hacerles bromas a los vivos.

Por eso el propietario decidió averiguar el secreto de su casa e hizo una sesión espiritista, en la que le informaron que cerca de la barra había un entierro.

Arturo con pico y pala comenzó a excavar y luego de profundizar por tres metros y no encontrar nada, paró su labor.

Pero los contactos de ultratumba no son solo para el dueño del restaurante y bar, sino también para los clientes, pues a más de uno le han movido su copa y han escuchado ruidos.

De hecho, uno de los sucesos que más recuerda Arturo es que a una clienta le tiraron una moneda, sin ninguna repercusión para su salud, por supuesto.

Claro, los espectros del lugar son inofensivos, pues Arturo se esmera por mantener a raya a los malignos cuidandolo con ciertas plantas que les impiden el acceso.

La eterna pelea de Santander y Bolívar

Como para terminar el recorrido, está la plaza de Rufino José Cuervo, donde según dicen los vigilantes y Stella Monsalve, el espíritu de Simón Bolívar continúa debatiendo aireadamente las diferencias de ideas con Francisco de Paula Santander, mientras Manuelita Sáenz intenta en vano una conciliación.

Aquí, los celadores escuchan las voces de los protagonistas de la disputa, que a veces puede ser en susurros y eventualmente puede subir el volumen.

La casa de al lado de la plaza le perteneció a Manuelita, por lo que eso explicaría el escenario. Pero algunos también aseguran que allí ocasionalmente se ven sombras o suenan los cascos de los caballos que hace mucho tiempo galopaban por las calles.

La loca Margarita, legendario personaje del centro de Bogotá de mediados del siglo XX, también se aparece por allí, seguramente porque le encantaban las discusiones políticas y, por supuesto, no querría perderse esta.

La casa 9-99

Dice la historia que en el siglo XIX, un hombre tomó parte de esta propiedad en arriendo.

Se trataba de un caballero rico, que decoró el lugar con cerámicas traídas de Arabia, pero que tenía unos hábitos muy oscuros, pues según cuentan los primeros viernes de cada mes organizaba rituales satánicos con sus camaradas que incluían el sacrificio de una virgen, a la que enterraban bajo el piso del comedor.

En 1999, el vigilante Álvaro Jiménez, que cumplía su ronda por el patio de la casa, vio en un árbol una figura blanca sin pies ni cabeza que descendía.

El hombre por el pánico cayó desmayado y cuando despertó salió corriendo de la propiedad con la intención de renunciar y nunca más volver.

Jiménez fue trasladado, pero la leyenda continuó y varios vecinos, entre ellos Stella Monsalve, dicen que aún pasan extrañas cosas en aquel lugar.

Fantasmas famosos

Elvis Presley. El rey del rock and roll se convirtió en una leyenda no solo por su música, sino porque aún hay personas que dicen verlo, ya sea en su forma fantasmagórica o aún vivo.
Michael Hutchence. Fue el vocalista de la banda australiana INXS y murió en 1997. La también cantante australiana Kylie Minogue, quien fue su novia durante dos años, dijo en el 2004 que él se le aparecía en su habitación regularmente.
Tres hombres y un bebé. Quizás es el espectro (aparentemente real) más famoso del cine. Durante una escena de la película se ve al fondo lo que parece una escopeta y luego un niño que no deberían estar allí y que nadie notó hasta luego de estrenada la cinta en 1987.
Rocío Durcal. Según Marc Anthony, la cantante fallecida en marzo de este año se le apareció en un sueño en el que le entonó una canción y él la grabó en su contestador.

Lo curioso del asunto es que él luego dijo que fue la también desaparecida Rocío Jurado quien lo inspiró. Entre tanto fantasma, ya ni se sabe.
La guía del más allá

Stella Monsalve tiene 78 años, es abogada de profesión e historiadora por vocación. Ella dice que jamás la han asustado, aunque sí ha visto las "lucecitas" que indican entierros.

Hace más de 10 años se dedica a mostrar las casas donde supuestamente existen almas en pena y es una de las personas que mejor conocen La Candelaria, pues vive allí hace 60 años. No cree en los médium y asegura que existe mucho charlatán.

Para esta mujer, los fantasmas hacen parte de la historia y por ello se prepara para sacar al público su libro sobre ellos, de los que dice que no son ni buenos ni malos, porque si "Dios permite que existan, será por algo".

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Y bueno...a ustedes no les ha pasado cosas asi como extrañas???

http://www.youtube.com/watch?v=BmfXZhUch-8

viernes, 23 de septiembre de 2011

supuesta imvacion extraterrestre fuente http://www.impre.com/la-gente-dice/viewArticle.action?articleId=281474978878063


La Red Mutua de OVNIs (MUFON), organización que se dedica al monitoreo de este fenómeno ha registrado sólo en Estados Unidos un incremento mensual de 500 a 1013 avistamientos. Clifford Clift el director Internacional de la organización dijo que podía tratarse de algo grande, incluso una invasión extraterrestre (pcmag.com) o tal vez algo más sencillo como una falla en el software que duplicó los datos.
Existen otras posibles explicaciones. Usualmente cuando una persona ve un objeto extraño en el cielo, sobre todo si se encuentra en una zona urbana, alguien más lo ve, por lo que varios reportes pueden referirse al mismo. De acuerdo a lifelittlemysteries.com también hay que tomar en cuenta que nos encontramos en temporada de calor por lo que es usual que la gente pase bastante tiempo al aire libre con lo que aumentan las probabilidades de notar algo extraño en el cielo nocturno, ya sea una estrella fugaz, un satélite o una aeronave.
Entra en juego también un fenómeno socio-psicológicos conocido como primingel cual explica como en contextos específicos la gente ve lo que cree que tiene que ver. Todo el tiempo hay extraterrestres en la televisión, OVNIS en las revistas e internet, invasiones alienígenas en el cine. Últimamente hemos visto un boom en las super-producciones con tema alien como: Super 8, Skyline, Battle Los Angeles o la más reciente Paul. Cabe recordar que durante la década de los 50's la primera maread de avistamientos fue de mano de la explosión del cine B lleno de marcianos, monstruos y por supuesto platillos volantes. Considerando la naturaleza del priming el aumento en los reportes ha sido detonado por los contenidos mediáticos.
Aunque para algunos la verdad es mucho más sencilla:

captado extraterrestre en n Mexico en los años 50.

captado extraterrestre en n Mexico en los años 50.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

OVNIS, UN MISTERIO EN TABIO

http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-354174

A la hora que la luz del día se inclina y la noche comienza a caer, una majestuosa y enigmática montaña tiende su manto sobre Tabio, en medio de las luces fulgurantes de sus casas coloniales, sus calles adoquinadas y sus desprevenidos habitantes.


La Peña de Juaica, con una altura de 400 metros, esconde mitos, anécdotas y secretos que despiertan curiosidad e incertidumbre. Ahora mismo se habla de ovnis que centellean.
La mayoría de veteranos dice que esas luces no son nada nuevo, pero hay quienes sostienen que un objeto volador no identificado trasladó a un campesino desde una zona que limita con el municipio de Tenjo hasta Pitalito (Huila).
El campesino, que es tenjano, dio hasta rueda de prensa en Tabio y luego montó un consultorio en Bogotá, porque los extraterrestres le habrían dado poderes de curación.
Armando Junca, recopilador de leyendas, arqueólogo, ecologista y músico, conoce la Peña como a la palma de su mano, aunque aún no descifra todos sus mitos. Sólo que no cree en el cuento de los ovnis.
Es él quien con sus historias recrea a más de un turista y lo invita a ser un personaje más de este peñasco considerado como una belleza mágica y selvática, de riscos y cuevas. Junca cuenta que los viernes santos la montaña se abre para dejar ver el encanto del metal precioso y los tesoros que escondieron los chibchas.
Esos mismos indígenas que vivieron hace más de 400 años en Tabio que adoraban a Zie, la diosa del agua, y practicaban ritos ceremoniales convirtieron ese cerro en sitio estratégico, pues desde allí tenían 380 kilómetros a la vista y controlaban los movimientos de los españoles.
Quienes recorren a Juaica, entre el Filo de la Cuchilla y el Alto de Canica, encuentran socavones de tres metros de profundidad y trincheras donde se cree permanecían filas de guerreros chibchas. También hay rocas enormes superpuestas, lo que demuestra la antigua presencia de la mano del hombre.
Las leyendas dicen que desde entonces ya surgían luces extrañas sobre el peñasco. Los indígenas las llamaban ranchitos encendidos o caballitos danzantes pues creían que los dioses iban y venían en arcos de luz mientras que dejaban grandes enseñanzas.
Por eso, bautizaron al Valle de Juaica como La Puerta de los Dioses .
Carmen Junca, de 80 años, afirma que desde que estaba pequeña, junto con su hermana, ha visto objetos voladores jugueteando en el espacio sobre los montes de Riofrío y la misma peña de Juaica.
Otros campesinos creen que las luces se deben a las guacas o tesoros ocultos desde la época de la Conquista. Los indígenas de la Sabana de Bogotá, por el miedo de ser robados, trasladaron el oro a las montañas, entre ellas la peña de Juaica. Algunos tabiunos han encontrado restos de esa riqueza.
Por ahora, de los ovnis no se ha comprobado nada. Lo único son los testimonios.
Junca dice que lo que se debe es seguir cultivando la fantasía inocente y transparente en la cual se recrearon los antepasados y dejaron para la historia de las nuevas generaciones a Juaica como un encanto natural.
El guardia de Juaica En la Peña de Juaica, esa fortaleza de piedra natural, vivía Luis González, considerado el último de los mohanes.
Los tabiunos dicen que era el guardián de la montaña. Vestía muy humildemente, con sombrero de fieltro, una manta, un par de chalecos y una ruana más vieja que su existencia.
Además, nunca se calzaba y se identificaba por su melena que se confundía con su barba. Murió en 1990 cuando tenía 100 años de vida.
Cuentan algunos vecinos que al morir, González se llevó consigo muchos secretos de La Peña, y hay quienes aseguran que enterraba oro en morrocotas que pertenecían a la riqueza de los aborígenes. También que extendía al sol los billetes para liberarlos del moho y la humedad.
Publicación
eltiempo.com
Sección
Información general
Fecha de publicación
24 de febrero de 1996
Autor
CATALINA URIBE B
http://www.grupoelron.org/temasextraterrestres/relatosovnis.htm

1ª parte: "Pluralidad de Mundos habitados".

"Altos hermanos de otros mundos frecuentan, con sorpresa y amor, la vasta humanidad transida de desconcierto y soledades, temerosos, sin esperanzas ni en ella misma ni en los demás. Polvos de muchos mundos llevan en sus alforjas. Investigan con buena curiosidad a ese organismo doliente y desorientado que nace, crece y vuelve a nacer sobre el planeta Tierra, en infinitas trasmutaciones incesantes". María Marcio, en "El libro del buen amor".


Desde siempre, el hombre se ha sentido inclinado a creer en la existencia de vida en otros mundos, no queriendo admitir, ni siquiera como una posibilidad que esté solo en un universo despoblado. De ahí que, aunque no agotó el conocimiento de su propio hábitat, se haya dedicado con ahínco a mirar hacia ese aparente inaccesible orbe celeste, procurando -con un empeño casi religioso- penetrar en él y descubrir sus enigmas.
La pluralidad de los mundos habitados ya fue adelantada por el Maestro Jesús (actual Logos Solar) cuando dijo: "En la casa de mi Padre hay muchas moradas. Si no fuera así, yo no os lo diría".
¿Cuál será, entonces, "la casa de mi Padre" referida por Jesús?  Ciertamente que es el Universo, y la inmensidad del Infinito. Sólo una deducción pueril puede justificar la estulticia de que, entre miles de millones de mundos que existen en el Cosmos, el Ser Supremo haya concedido a la Tierra el privilegio de ser la morada de sus hijos; y, consecuentemente, esos soles, esas estrellas y planetas inconmensurables serían una especie de barcos siderales que el Creador puso a navegar en el océano cósmico, completamente vacíos, teniendo como única función servir de regalo a los ojos de los habitantes de nuestro minúsculo planeta.
Sería como si un armador de navíos construyese suntuosos transatlánticos equipados con todos los requisitos de confort y comodidades adecuadas a la vida humana y después los lanzace en los océnaos, sin nadie adentro, atribuyéndoles, apenas, la función de ir navegando sin rumbo ni utilidad alguna; o solamente para ser mirados, exteriormente, por algunos seres de la fauna marina.
En el Tercer Milenio la pluralidad de los mundos habitados, la pluralidad de las existencias y el intercambio del mundo espiritual con la Tierra serán demostrados con la luz de las pruebas irrefutales.

 


El hombre, con la colonización de la Luna, dio un paso grandioso en la conquista del Cosmos, y seguramente en un futuro próximo llegará a otros planetas y de ahí a la vastedad del Universo.
Sin embargo, a pesar de esta maravillosa visión del futuro, su obsesión siguen siendo los extraterrestres que nos visitan, cuyos secretos parecen ser tan esquivos como el "abominable" hombre de las nieves o el "monstruo" del lago Ness.
ANTECEDENTES.
Cuando se examinan las numerosas descripciones de los que quizás fueron OVNIs que precedieron a la era del aeroplano se tiene la impresión de que la Tierra estuvo sometida desde hace muchísimo tiempo a la observación de otros mundos y otras civilizaciones.
No obstante, puesto que a lo largo de toda su historia el hombre ha elevado la mirada al cielo en busca de signos y portentos, a veces no resulta fácil establecer la diferencia entre los verdaderos OVNis y los numerosos y rojizos fenómenos celestes que han sido interpretados en formas diversas, como advertencias, estímulos o profecías.
En un párrafo de los anales de Tutmosis III (1500 - 1450 a. de C.), un faraón de la XVIII dinastía podría constituir el primer testimonio acerca de un OVNI visto en la antigüedad: "En el año 22, tercer mes de invierno, a la sexta hora del día, los escribas de la Casa de la Vida... notaron que un círculo de fuego se estaba acercando desde el cielo... su cuerpo tenía cinco metros de ancho y cinco metros de largo... se posaron sobre sus vientres... (luego) fueron a dar cuenta al faraón.

Su majestad estaba meditando sobre lo que estaba ocurriendo entonces... estas cosas se hicieron más numerosas que nates en el cielo... brillaban más que el cielo radiante y se extendían hasta los cuatro pilares del cielo. El ejército del faraón observó... Su majestad estaba en el centro... Después de la cena estos círculos de fuego ascendieron a lo alto en el cielo, hacia el sur. El faraón hizo que se quemara incienso paa restablecer la paz en la Tierra, y ordenó que lo ocurrido fuese escrito en los anales de la Casa de la Vida... para que fuese recordado para siempre...".
La ardiente visión presenciada por Ezequiel ha sido citada con frecuencia como un OVNI que aterrizó y posteriormente y posteriromente lo llevó como pasajero.
El canalizador telepático Ramatís,  transmitió el siguiente mensaje, obtenido a través de la mediumnidad:
Pregunta: -Hay quien refiere, en la Tierra, que el asunto de las aeronaves interplanetarias está contenido en las profecías de Ezequiel, en la Biblia.
Ramatís: -Realmente, el asunto está expuesto bajo forma simbólica por Ezequiel durante su cautiverio en la orilla del río Chebar. Los profetas constituyen la voz oculta y anticipada de los acontecimientos futuros; son los cronistas prematuros. En el capítulo 1º, versículo 4, Ezequiel notifica perfectamente la idea de alta velocidad y de los campos radioactivos de las aeronaves, cuando dice en su visión: "...un viento tempestuoso venía del norte, había una gran nube, un fuego revolviéndola y un resplandor en torno de ella. En medio de todo vi la figura de cuatro seres vivientes. Esta era su apariencia: había en ellos un parecido a seres humanos.Cada uno tenía cuatro caras y cuatro alas.Sus piernas eran rectas, y la planta de sus pies como pezuñas de becerro que centelleaban a manera de bronce muy bruñido.Debajo de sus alas, a sus cuatro lados, tenían manos humanas. Sus caras y sus alas estaban por los cuatro lados.Con las alas se juntaban el uno al otro. No se volvían cuando andaban, sino que cada uno caminaba derecho hacia adelante.El aspecto de sus caras era como una cara de hombre y una cara de león al lado derecho de los cuatro, y como una cara de buey a la izquierda de los cuatro. Además los cuatro tenían una cara de águila.Así eran sus caras. Cada uno tenía dos alas extendidas por encima, las cuales se tocaban entre sí, y con las otras dos cubrían sus cuerpos.Cada uno caminaba derecho hacia adelante; hacia donde el espíritu los llevaba, ellos iban, y no se volvían al andar.En cuanto a la semejanza de los seres vivientes, su aspecto era como de carbones de fuego encendidos. Parecían antorchas encendidas que se movían entre los seres vivientes. El fuego resplandecía, y de él salían relámpagos.Los seres vivientes corrían y regresaban a semejanza de relámpagos". 


Y más: ... que "del medio de la nube resplandeciente salía una cosa como color de ámbar"; y en vuestro lenguaje actual, el ámbar es un cuerpo amarillo, semitransparente, esto es, el color exacto de las naves extraterrestres.
En el versículo 13, Ezequiel refuerza su visión y confirma las poderosas radiaciones que ya os expusimos antes, cuando comunica: "... eran como brasas de fuego ardiente, con una apariencia de lámparas; y el fuego resplandecía y salían relámpagos".
En el versículo 14 insiste aún en decir que "los animales corrían y se convertían a semejanzas de relámpagos".
Pregunta: -Reconocemos en esas descripciones el tipo de las aeronaves interplanetarias, mas hay quien afirma que también son descriptos ipsis litteris  los discos voladores.
Ramatís: -Igualmente, podréis reconocerlos en los versículos 9º y 10º, cuando el profeta enuncia: "... y he aquí cuatro ruedas juntas a los querubines", o sea, cuatro discos voladores junto a personas de otros orbes;  sobre las cabezas de los seres vivientes había como una bóveda a manera de cristal maravilloso, extendido por encima de sus cabezas.Y debajo de la bóveda, las alas de ellos estaban derechas, extendiéndose la una hacia la otra. Cada uno tenía dos alas que cubrían su cuerpo.Oí el sonido de sus alas cuando andaban. Era como el sonido de muchas aguas, como la voz del Omnipotente, como el ruido de una muchedumbre, como el ruido de un ejército. Cuando se detenían, bajaban sus alas.Y cuando se detenían y bajaban sus alas, se oía una voz de encima de la bóveda que estaba sobre sus cabezas.Sobre la bóveda que estaba sobre sus cabezas se veía la figura de un trono que parecía de piedra de zafiro, y sobre la figura del trono había una semejanza, como de un hombre sentado en él.Y vi una apariencia como de bronce refulgente, como una apariencia de un fuego dentro de ella en derredor, desde la parte de sus caderas hacia arriba; y desde sus caderas hacia abajo, vi que parecía como fuego y que tenía un resplandor alrededor.Como el aspecto del arco iris que está en las nubes en día de lluvia, así era el aspecto del resplandor alrededor. 


Más allá, él explica: "... y el aspecto de las ruedas era como de color de  turquesa", esto es, color de aluminio, azulado, con mezcla de cobre, y que, por singular coincidencia, es exactamente la tonalidad de algunos aparatos que suelen avistarse en el presente.
Aún en el versículo 10 cita el profeta: "... las cuatro ruedas tenían una misma semejanza; como si estuviera una rueda dentro de otra rueda", causando espanto su admirable previsión de saber que los discos voladores poseen anillos mecánicos, que los auxilian en el vuelo y que son verdaderas ruedas dentro de la rueda principal, girando en sentido contrario. 


En los versículos 11, 16 y 17 del mismo capítulo 10 se nota la preocupación del vidente en comunicar que "donde iban los animales, iban las ruedas también"; revelando que las naves interplanetarias simbolizadas en los "animales" transportaban los discos en su interior, llevándolos adonde iban. En el versículo se afirma que "las ruedas etaban llenas de ojos", confirmando que esos discos voladores no poseían ventanas comunes y sí escotillas esféricas, que recuerdan las aberturas en los cascos de los transatlánticos.
La propia energía magnética que la nave principal suministra para la propulsión de los discos y sin la cual éstos no se moverían fue prevista por Ezequiel con sagacidad, pues en el versículo 21, del capótilo 1º, dice: "...porque el espíritu del animal estaba en las ruedas"; pudiendo ser traducido, ipsis literis: "La energía magnética de la aeronave principal estaba en los discos".
Hay cierta claridad en identificar a los extraterrestres en la profecía de Ezequiel, pues él describe lo siguiente en el versículo 8 del capítulo 1º: "...Y tenían manos de hombres debajo de sus alas...", cuya descripción nos recuerda, muy bien, las protuberancias que pueden poseer ciertas razas lagartos en los omóplatos, sobre los brazos (piensen, con criterio abierto, que en cada galaxia hay entre cien mil y trescientos mil millones de soles, y son infinitas las variedades en que la vida inteligente se desarrolló).
Ezequiel notifica otro hecho expresivo en el versículo 13, capítulo 10, cuando asegura: "Y, en cuanto a las ruedas, a ellas se las llamó a mis oídos de ´galgal´, de cuya palabra se deduce la corrupción del verbo galgar, que equivale a elevarse, subir, alinear, subir repentinamente, elevarse velozmente, saltar, etcétera, o sea, la representación exacta y dinámica de los movimientos rapidísimos  que ejecutan los referidos diseños en sus excursiones y movimientos, que tanto espantan a los terrícolas.
A principio de la década del ´70 fue objeto de una investigación la visión presenciada por Ezequiel, cescripta en el libro alemán "Da tat sich der himmel auf" (Los cielos se abrieron), publicado en inglés con el título "The spare skips of Ezequiel" (Las naves espaciales de Ezequiel).
Fue escrito por Josef Blumrich, un diseñador e ingeniero de cohetes que en esa época trabajaba con la NASA, en Hunsville, Alabama.
El doctor Blumrich comenzó su trabajo con la intención de desvirtuar la creencia de que la visión de Ezequiel fuera realmente una nave espacial. Sin embargo, a medida que avanzó en su investigación, advirtió que las detalladas alusiones de Ezequiel a la aparición que había visto tendrían perfecto sentido si las "ruedas dentro de las ruedas" se hubiesen referido a una propulsión similar a la del helicóptero, que habría permitido al cohete central flotar sobre la Tierra. 


Comprobó también que los procesos habituales de aterizaje y despegue de cohetes eran clara y detalladamente descriptos por Ezequiel, cuando habla de los colores cambiantes según la velocidad, la explosión del viento, la velocidad de aterrizaje e incluso el traje del ocupante, con apariencia de tejido de asbesto.
En vista de todo ello, Blumrich modificó su tesis y escribió un libro diametralmente opuesto al que había empezado, determinando por medio de referencias bíblicas no sólo que Ezequiel había visto una nave espacial repetidamente, sino que el ser descripto por él era, sencillamente, ¡su capitán!
La descripción de Ezequiel, dice por su parte, Charles Berlitz, en su bien documentado y famoso libro "El triángulo de las Bermudas", no es sino una larga serie de relatos históricos acerca de lo que podrían haber sido los OVNIs en la antigüedad, la Edad Media, el Renacimiento y la primera época moderna.
Las diferentes formas en que los observadores los ha descripto a lo largo de los siglos resultan curiosas, variadas y a menudo divertidas. Pero su misma variedad parece proporcionar una línea de relatos que se van confirmando, cuando pensamos que los que los vieron se han referido a ellos con el vocabulario que resultaba más natural a sus mentes desconcertadas.
Podríamos suponer, por ejemplo, que Ezequiel utilizó términos como "león", "buey" y "águila" para describir algunas de las características de la nave, comparando lo que era tal vez el mecanismo de aterrizaje con el pie de una res (descripción, por cierto, bastante adecuada), ya que él, que pertenecía a una economía pastoril, estaba familiarizado con aquellos animales salvajes y domésticos.
Alejandro El Grande comparó los objetos voladores que interrumpieron la marcha del ejécito griego por el río Jaxartes hacia la India, allá por el 320 a. de C. con "grandes y brillantes escudos plateados", descripción que se justifica por su profesión guerrera.
Así, en cada época, y de acuerdo con el pintoresquismo de quien los veía, los OVNIs fueron llamados de distintas formas: "discos celestiales", "escudos ardientes", "ardientes ruedas giratorias", etc.



En la era de los descubrimientos y las exploraciones, los viajeros celestiales asumían, a los ojos de los observadores, el aspecto de barcos, y más tarde, cuando se inventaron los globos, los OVNIs fueron descriptos en Francia como "brillantes globos rojizos".
Durante el siglo XIX, en la ciudad de Vermont, famosa por sus telares, los que los veían los denominaban "husos aéreos".
Por último, en nuestra época, los hemos llamado "platillos volantes" u "objetos con forma de puro".
Nota de tapa de "Crónica del fenómeno OVNI", suplemento del diario Crónica, del 11/10/2000.