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martes, 27 de septiembre de 2011

http://www.youtube.com/watch?v=BmfXZhUch-8

Una niña bromista, el Virrey Ezpeleta y hasta Simón Bolívar se aparecen en las casas de La Candelaria, y no esperan a que sea Noche de brujas.

Un sonido, una luz, un frío atravesando el pecho y las gotas de llovizna hacen parte de las misteriosas calles de La Candelaria, esas que tanto agrada al turista.

Según dicen, el espacio del ocioso y del estudiante se convierte en el imperio del espanto luego de que el bar despide a su último cliente y la universidad a su alumno más aplicado o ebrio.

La inmovilidad de una casa es el escenario en el que moradores y vigilantes o se aterran o se acostumbran a vivir con sus descarnados y algunos hasta logran un par de billetes con tanto fenómeno paranormal.

Stella Monsalve lo sabe pues ella es la guía turística de ultratumba, la que se encarga de mostrar los lugares que transitan las almas que no se alcanzaron a subir a la barca de Caronte.

El fantasma de la casaca verde

En la calle décima con carrera tercera se ubica la fundación Gilberto Alzate Avendaño.

De día es un centro cultural, que cuenta con exposiciones, talleres, una amplia biblioteca y es visitada por todo tipo de personas, pero de noche la historia es diferente, pero cuando el sol se oculta pasan cosas extrañas y se escuchan ruidos.

Al parecer un que espíritu ronda sus pasillos, sube y baja las escaleras, cierra puertas y se pasea por los sitios oscuros es el culpable. Este es el fantasma de la casaca verde, de quien se dice puede ser la manifestación del mismísimo virrey Ezpeleta, que habitó esta casa centurias atrás y que pudo dejar un entierro.

La historia cuenta que esta vivienda en el siglo XVIII fue propiedad del virrey, que organizaba allí sus mejores ágapes, pero que por su traslado a otra casa más abajo dejó la anterior en abandono.

Así se quedó durante muchos años, hasta que Rufino Cuervo la tomó en arriendo para montar allí una cervecería.

Al poco tiempo de poner en marcha su fábrica, se comenzó a dar cuenta de los extraños sucesos que allí tenían lugar, pues durante varias noches escuchó el crujir de las escaleras provocado por alguien que subía y al final de su recorrido golpeaba siempre la misma pared.

El señor Cuervo, como narra Stella Monsalve, se aseguró de que no se trataba de ladrones, por lo que concluyó que tal vez podría ser el aviso de algo más.

Después de algunas idas y venidas, de investigaciones y conclusiones, contrató a alguien especializado en detectar metales, rompió la pared que tanto tocaba el fantasma y del lugar manaron monedas de oro.

Hoy existen manifestaciones extrañas que los empleados del lugar aún atestiguan.

Espíritus de bar

El restaurante y bar Candelaria Piano es uno de los mejores lugares para tomarse un trago y comer algo en La Candelaria, pero tiene otro encanto no tan evidente aunque muy apreciado para quienes gustan de lo extraño, pues allí de vez en cuando hay algún fenómeno paranormal.

Arturo Vesga, su propietario, es un entusiasta de los temas de lo oculto, por lo que cree que allí existe una especie de puerta dimensional que permite a los espectros pasar del más allá al más acá.

La casa en la que funciona su negocio tiene más de cien años y es de su familia por tradición, por lo que este hombre está acostumbrado a los relatos de sus inusuales eventos.

Arturo recuerda que alguna vez, tocando el piano, sintió que alguien lo observaba y al voltearse a indagar, se encontró que un pequeñísimo hombre de unos 80 centímetros lo miraba desde una esquina y luego desapareció.

Aunque lo tomó por sorpresa, ya estaba habituado a que la licuadora se prendiera sin razón aparente, a que con el lugar vacío se escucharan clientes en las mesas y los pasos de personas que no existen recorrieran su negocio.

Alguna vez un hombre que invitó Arturo a Candelaria Piano, y que al parecer sabía de estos temas, le dijo que allí habitaba el fantasma de una niña juguetona que le gustaba hacerles bromas a los vivos.

Por eso el propietario decidió averiguar el secreto de su casa e hizo una sesión espiritista, en la que le informaron que cerca de la barra había un entierro.

Arturo con pico y pala comenzó a excavar y luego de profundizar por tres metros y no encontrar nada, paró su labor.

Pero los contactos de ultratumba no son solo para el dueño del restaurante y bar, sino también para los clientes, pues a más de uno le han movido su copa y han escuchado ruidos.

De hecho, uno de los sucesos que más recuerda Arturo es que a una clienta le tiraron una moneda, sin ninguna repercusión para su salud, por supuesto.

Claro, los espectros del lugar son inofensivos, pues Arturo se esmera por mantener a raya a los malignos cuidandolo con ciertas plantas que les impiden el acceso.

La eterna pelea de Santander y Bolívar

Como para terminar el recorrido, está la plaza de Rufino José Cuervo, donde según dicen los vigilantes y Stella Monsalve, el espíritu de Simón Bolívar continúa debatiendo aireadamente las diferencias de ideas con Francisco de Paula Santander, mientras Manuelita Sáenz intenta en vano una conciliación.

Aquí, los celadores escuchan las voces de los protagonistas de la disputa, que a veces puede ser en susurros y eventualmente puede subir el volumen.

La casa de al lado de la plaza le perteneció a Manuelita, por lo que eso explicaría el escenario. Pero algunos también aseguran que allí ocasionalmente se ven sombras o suenan los cascos de los caballos que hace mucho tiempo galopaban por las calles.

La loca Margarita, legendario personaje del centro de Bogotá de mediados del siglo XX, también se aparece por allí, seguramente porque le encantaban las discusiones políticas y, por supuesto, no querría perderse esta.

La casa 9-99

Dice la historia que en el siglo XIX, un hombre tomó parte de esta propiedad en arriendo.

Se trataba de un caballero rico, que decoró el lugar con cerámicas traídas de Arabia, pero que tenía unos hábitos muy oscuros, pues según cuentan los primeros viernes de cada mes organizaba rituales satánicos con sus camaradas que incluían el sacrificio de una virgen, a la que enterraban bajo el piso del comedor.

En 1999, el vigilante Álvaro Jiménez, que cumplía su ronda por el patio de la casa, vio en un árbol una figura blanca sin pies ni cabeza que descendía.

El hombre por el pánico cayó desmayado y cuando despertó salió corriendo de la propiedad con la intención de renunciar y nunca más volver.

Jiménez fue trasladado, pero la leyenda continuó y varios vecinos, entre ellos Stella Monsalve, dicen que aún pasan extrañas cosas en aquel lugar.

Fantasmas famosos

Elvis Presley. El rey del rock and roll se convirtió en una leyenda no solo por su música, sino porque aún hay personas que dicen verlo, ya sea en su forma fantasmagórica o aún vivo.
Michael Hutchence. Fue el vocalista de la banda australiana INXS y murió en 1997. La también cantante australiana Kylie Minogue, quien fue su novia durante dos años, dijo en el 2004 que él se le aparecía en su habitación regularmente.
Tres hombres y un bebé. Quizás es el espectro (aparentemente real) más famoso del cine. Durante una escena de la película se ve al fondo lo que parece una escopeta y luego un niño que no deberían estar allí y que nadie notó hasta luego de estrenada la cinta en 1987.
Rocío Durcal. Según Marc Anthony, la cantante fallecida en marzo de este año se le apareció en un sueño en el que le entonó una canción y él la grabó en su contestador.

Lo curioso del asunto es que él luego dijo que fue la también desaparecida Rocío Jurado quien lo inspiró. Entre tanto fantasma, ya ni se sabe.
La guía del más allá

Stella Monsalve tiene 78 años, es abogada de profesión e historiadora por vocación. Ella dice que jamás la han asustado, aunque sí ha visto las "lucecitas" que indican entierros.

Hace más de 10 años se dedica a mostrar las casas donde supuestamente existen almas en pena y es una de las personas que mejor conocen La Candelaria, pues vive allí hace 60 años. No cree en los médium y asegura que existe mucho charlatán.

Para esta mujer, los fantasmas hacen parte de la historia y por ello se prepara para sacar al público su libro sobre ellos, de los que dice que no son ni buenos ni malos, porque si "Dios permite que existan, será por algo".

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Y bueno...a ustedes no les ha pasado cosas asi como extrañas???

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